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La atención médica a residentes extranjeros en México

ATENCION

Por Fernando Sepúlveda | Este país

La crisis económica ha afectado también a la población estadounidense en edad de retiro, la que ha visto disminuidos sus ingresos por el impacto del desplome de Wall Street en los fondos de retiro, la menor capacidad de ahorro registrada en la generación de los baby boomers, y por la reducción del poder adquisitivo de sus pensiones, lo que ha motivado un descenso en su nivel de vida, y para un número creciente de retirados, la necesidad de ubicarse en esta etapa de su existencia en un país extranjero en donde el costo de la vida sea menor que en su propio país.

Hoy, México aloja más de un millón de retirados extranjeros, en el caso de Estados Unidos representa 25% del total de expatriados estadounidenses.

De acuerdo con el INEGI, en los últimos años han ingresado a México aproximadamente 85 mil residentes extranjeros permanentes anuales, lo que de acuerdo con la tendencia registrada, para 2020 esta población podría crecer al doble, estimándose un total de alrededor de 2.8 millones de residentes extranjeros. Algunos cálculos más optimistas establecen esta cifra en 4 millones de personas en diez años más, estimación que no resulta descabellada en el caso de que las condiciones se desarrollen para favorecer esta tendencia.

La Oficina del Censo de Estados Unidos calcula que para 2030 la población en edad de retiro de 65 años o más se elevará a 76 millones de personas, casi el doble de la cifra actual de 38.5 millones de adultos mayores. De ser así, se estima que para 2030 la cifra de jubilados estadounidenses podría ascender aproximadamente a 8 millones de personas en nuestro país.

El denominado turismo residencial puede representar para México una fuente de ingreso de divisas muy importante, pero su desarrollo requiere de medidas que faciliten la entrada y la permanencia de estos jubilados.

Uno de los aspectos primordiales por las características de edad de los retirados es la atención médica de calidad, para lo que se requiere crear la infraestructura y los servicios médicos en los principales sitios de destino de la población extranjera residente en México.

En fechas recientes se han construido en México unidades residenciales para jubilados extranjeros con todos los servicios. Sin embargo éstas son las menos y en la mayoría de los casos los residentes extranjeros acuden para su atención médica a las instalaciones hospitalarias locales, o en su caso, retornan a su país para ser atendidos.

De acuerdo con una encuesta de la Unidad de Seguros, Pensiones y Seguridad Social de México, de los residentes estadounidenses consultados, las dos terceras partes (67.7%) se atienden en Estados Unidos y deben viajar de regreso a su país. De éstos, 37.3% retorna una vez al año, y 21.2% lo hace dos veces al año, los que sumados representan prácticamente 6 de cada 10; y un 21.4% adicional viaja cinco o más veces cada año, los que son fundamentalmente población localizada en la franja fronteriza. Todos estos residentes señalan que uno de los motivos principales de su viaje de retorno es la atención médica.

Uno de los principales problemas mencionados por los retirados estadounidenses es la imposibilidad de reembolsar los gastos médicos realizados en México por Medicaid y Medicare, los seguros médicos públicos de Estados Unidos, y por algunos seguros médicos privados. En el primer caso se encuentra 24.9% de los jubilados, y en el segundo casi una tercera parte (27.9 por ciento).

Únicamente 15.4% cuenta con un seguro médico con cobertura en México, y 6.7% ha adquirido un seguro médico privado mexicano. Es de destacarse que 13.8% de estos retirados no cuenta con ningún aseguramiento para la atención de su salud, y curiosamente, 5.3% se encuentra afiliado al IMSS y 0.5% al Seguro Popular.

El 66.1% paga sus gastos médicos en México con recursos propios; 18% con recursos propios que son reembolsados por su seguro médico; al 1.6% la compañía de seguros le paga directamente al proveedor del servicio; y 9% no ha visitado nunca un médico en México. No obstante, sólo 35% declara no tener mayores problemas en el pago de sus reembolsos, contra 41.5% que mencionan que tienen dificultades para lograrlo.

Entre las principales regiones de residencia de los retirados extranjeros en México, destacan trece entidades, en las que se concentra 95% del total de retirados extranjeros.

Derivado de la información vertida en la encuesta, los retirados estadounidenses se atienden aquí principalmente para fines de diagnóstico, exámenes médicos de rutina, cuidados dentales y casos de emergencia, dejando para su atención en Estados Unidos las cirugías y tratamientos médicos más complicados y costosos.


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Conviene destacar que una adecuada negociación del gobierno mexicano ante las autoridades estadounidenses y las empresas aseguradoras privadas de ese país para el pago de los gastos médicos efectuados en México pudiese cubrir a cerca de 600 mil retirados estadounidenses en México, con la posibilidad de que una vez aprobadas estas medidas se incremente notablemente el flujo de jubilados extranjeros a nuestro país.


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En el caso de no lograr este objetivo, es importante promover en México la oferta de seguros médicos de costo accesible para esta población de retirados extranjeros.

Esta consideración se basa en el seguimiento de la reforma a los sistemas de salud en EU, que a la fecha, a reserva de conocer la versión final aprobada por el Congreso, no parece alcanzar uno de los objetivos de la administración del presidente Obama, que es la reducción de los costos de la atención médica en ese país.

Las presiones de los grandes intereses de la industria de la salud sobre los legisladores ha limitado el alcance de la reforma, eliminando diversas medidas tendientes a la regulación de los proveedores de servicios y de las empresas farmacéuticas para disminuir los costos de la atención médica en Estados Unidos. La oposición al establecimiento de un plan de salud público que compitiera con las empresas aseguradoras privadas tendrá como consecuencia que los costos de la atención y el precio de las primas de seguros médicos continúen aumentando, de acuerdo con la tendencia registrada en los últimos diez años, situación que favorecerá la emigración de los jubilados a México.

El fideicomiso del Seguro Hospitalario de Medicare se declarará en bancarrota en 2017, a menos que aumenten sus ingresos o disminuyan sus gastos, o una combinación de ambos. Un argumento de peso en las negociaciones que podría emprender el gobierno de México ante las autoridades estadounidenses es la prestación de servicios médicos en México a menor costo y, como resultado, un ahorro considerable para Medicare.

Tomando en consideración el costo promedio por paciente de los adultos mayores de Medicare de 10 691 dólares anuales en Estados Unidos, y un costo entre 25-35% de éste en México, el ingreso de divisas a nuestro país por la atención médica de los retirados estadounidenses en México podría ascender a entre 2 423-3 564 millones de dólares por año, y aproximadamente tres veces este monto en diez años más, y un ahorro para Medicare de entre 7.1 y 8.2 millones de dólares anuales actualmente, y de más de 22 mil millones de dólares en la próxima década.

Lo anterior resalta la importancia de extender los beneficios del pago de los servicios médicos en México por parte de las empresas aseguradoras privadas y de los sistemas públicos Medicare y Medicaid, así como la conveniencia de diseñar planes de seguro médico en México accesibles a la mayoría de los retirados extranjeros residentes, de los que 82.5% señaló que, de extenderse la cobertura de Medicare a México, un mayor número migraría para su retiro a nuestro país.

Para lograr esto es necesario contar con una red de clínicas distribuidas en los principales centros de destino de los retirados en el país, planeadas especialmente para la atención de jubilados extranjeros en México. De lograrse lo anterior los retirados residentes en México no tendrían que viajar para su atención médica, y podrían recibir los cuidados médicos de la misma calidad que en su país de origen.

Dos terceras partes (67.3%) de los jubilados de Estados Unidos consideran que la calidad de los servicios médicos en México es igual o mejor que en la Unión Americana, y 84.8% opina que el costo es menor o mucho menor.

El gobierno mexicano podría explorar con las autoridades estadounidenses las posibilidades de realizar cambios en el régimen de Medicare y de Medicaid, en el marco de la reforma a los sistemas de salud en proceso en Estados Unidos, a fin de cubrir los gastos de los retirados de ese país en México, así como emprender negociaciones con empresas de seguros médicos privados para promover el pago de reembolsos por este concepto en México. Las secretarías de Economía y de Hacienda y Crédito Público, al igual que los gobiernos de las entidades federativas podrían diseñar diversos estímulos para impulsar la infraestructura y la operación de los servicios médicos destinados a la atención de los retirados extranjeros en México. Para las empresas y organizaciones hospitalarias mexicanas se presenta la oportunidad de atender este nicho de mercado con gran éxito, en un área poco atendida sistemáticamente y con un enorme potencial de crecimiento.

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